LA ENTREVISTA .- ENERO 2024

Gemma Fernández Lozano

Este nuevo año queremos empezarlo con un aire de inspiración. Con hechos reales, con una persona real, que nos ayude a mostrar que se puede enfrentar cualquier situación que la vida nos ponga delante. Queremos empezarlo con una mujer luchadora que ha sabido lidiar con una de las situaciones más difíciles por las que una persona puede atravesar: El Cáncer. Un gran ejemplo de lucha y superación.

LA ENTREVISTA

¿Cuál fue tu reacción, y la de tu familia, cuando te detectaron el cáncer? ¿Cómo fue el proceso?

– Cuando me detectaron el cáncer me quedé en shock, no me lo podía creer. No hacía ni un año que a mi madre también le había diagnosticado cáncer. Solo pensaba que no, que no podía ser verdad, porque había ido a dos médicos y los dos me dijeron que era mastitis (tenía a mi niño pequeño que no llegaba a los dos años).

Cuando ya me lo confirmaron me quedé en shock. Pero no por mí, sobre todo pensaba en mi familia. Por el futuro de mi familia si a mí me pasaba algo. Fue la reacción que tuve. Y después, lógicamente, no podía parar de llorar.

¿Qué cómo fue el proceso? estuve una semana muy mal, pero me desperté una mañana pensando que lo que tuviera que ser, sería y que tenía que seguir adelante. No quería ver a mis hijos llorar, ni a mi marido, y muchísimo menos a mis padres porque ellos también estaban pasando por lo mismo con mi madre. Entonces, nada, me hice la fuerte, me dije que ya no podía seguir llorando y siempre con la sonrisa en la cara. Que tenía que seguir adelante y que lo que tuviera que ser sería. Sin más.

¿Cuál ha sido el motivo más fuerte que te ha hecho querer seguir adelante?

– Mi motor para seguir adelante mis hijos, hoy por hoy lo digo alto y claro: mis hijos.

Cuando llegas a casa después de darte una sesión de químio muy fuerte, (a mí me la daban muy fuerte porque me cogió con 32 años) y llegas a casa solo tienes ganas de tirarte en el sillón, dormirte, porque te encuentras fatal. Sin embargo llegaba, me maquillaba un poco y me iba a recoger a mis hijos a la puerta de la escuela con una sonrisa en cara para que ellos vieran que no pasaba nada, que todo estaba bien. Por la tarde me encontraba fatal, sin embargo salía con ellos al parque, mi hija tenía solo 6 años y mi hijo dos, los tenía que sacar al parque y hacer como que no pasaba nada. Lloraba en silencio, me tomaba una pastilla y tenía que seguir adelante. Ese fue mi motor.

¿Os ha cambiado, a ti o a tu familia, en algún sentido la experiencia?

Sí. Quizás a mi marido se le conoce más por el tema de su trabajo, pero yo llevo también desde los 16 años trabajando. Nunca quise dejar de trabajar porque quería poder dar a mis hijos todo lo que nosotros no pudimos tener, pero lo cierto es que a raíz de la enfermedad, ves las cosas de otra manera. Estamos aquí dos días y cambié el chip. Tengo que trabajar, no me queda otra, pero mejorando un poco la calidad de vida.

Las tardes las tengo libre, se las dedico solo a ellos. Nos apetece salir, salimos; nos apetece comprarnos cualquier cosa, nos la compramos… vivimos y disfrutamos el día a día, no mirando al futuro. Disfrutamos el día a día y no pensamos en el mañana, la verdad.

¿Qué le dirías a alguien que acaba de recibir una noticia como la que recibiste tú ?

– Lo primero es aceptarla, hay que decirse a uno mismo “yo soy más fuerte que la enfermedad y tengo que seguir adelante”

Hay que pensar en que, bueno, me ha tocado una enfermedad pero es una enfermedad en la que hoy en día hay muchos avances, en mi caso me tocó cáncer de mama. Que hay que luchar, quererse a una misma, afrontar y tirar para adelante.

Que no puede dejarse vencer por el hecho de pensar que se va a morir, al fin y al cabo todos vamos a morir. Que si hay que morir por una enfermedad no pasa nada, es lo que nos ha tocado, ni seríamos la primera, ni la última.

Que disfruten la vida, que lo disfruten todo, que hagan lo que nunca habían hecho. Que disfruten, que aguanten con positividad. Que sigan adelante que no pasa absolutamente nada. En mi caso me tocó muy joven, me tuvieron que cortar un pecho y el músculo pectoral porque estaba afectado; en 15 días se me había extendido mucho… y no pasa nada, existen las prótesis mamarias, yo me reconstruí y estoy súper contenta.

Que afronte la vida, que acepte, que no pasa nada. Lo único que hay que valorar y disfrutar es que estás viva, que estás ahí, que ves a tu familia, a tus hijos, a tu marido. Te despiertas y los ves, a tu madre, a tu padre, es lo único en lo que hay que centrarse y valorarlo.

Ser positivo, luchar, que no hay que venirse abajo, no hay que caer en una depresión. Pensar que es una enfermedad como otra cualquiera, y que igual que no te deprimirías por un constipado, por esto tampoco podemos deprimirnos. Si te deprimes, esto ya sí es como que acaba contigo, ¿sabes?

Lo más importante que quiero recalcar es que si una persona se detecta un bulto que no lo deje, que no lo deje pasar.

Si yo lo hubiera dejado pasar en su día, hoy no estaría aquí haciendo la entrevista.

Fin

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